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lunes, 12 de abril de 2010

Sonrie...

Empezamos el nuevo propósito. La verdad, que no con muy bien pie.

Yo andaba y andaba. Ellas hablaban. Y yo las escuchaba en un segundo plano. En mi cabeza sólo estaba las palabras que aquel tipejo con sombrero me mencionó. Los recuerdos. El porqué tenía tantas ganas de salir de alli.

Ellas mientras continuaban hablando y riendo. Mi cabeza, por el contrario, continuaba activa; pensamientos inquietos. Guardaba mi ira y lo único que hacía era caminar cada vez más rápido.

"Irene, sé fuerte. Nadie sabe lo que has llegado a vivir y a aguantar. Nadie se puede poner en tu lugar. Tú eres la única que puedes manejar tu vida. No te debe importar lo que piensen los demás."

Mis pies seguían caminando. Notaba pequeñas molestias en el tobillo. Mi cabeza seguía creando pensamientos nuevos. Ya más calmados. Llovía. El agua me mojaba la cara. De vuelta a casa, algo más cansada y más tranquila.

¿Por qué preocuparme? No se puede evitar...
¿O quizás si?

"Sonrie Irene, sonrie. Intenta ser feliz. Que te vean feliz. Así es como les gusta verte a la gente que realmente te quiere y no te hacen sufrir"

lunes, 8 de febrero de 2010

Orden, por favor.

Nunca es agradable ponerte a arreglar algún rincón de tu cuarto. Tu cuarto, sí, aquel en el que los pares de zapatos se reparten por el suelo; aquel en el que encuentras libros y revistas que recordabas olvidados; aquel en el que los discos están cada uno en carátulos diferentes; aquel en el que los bolígrafos, papeles, y libros se esparcen por el escritorio tras un día de estudio.

Pero siempre toca ordenar algo, y siempre hay algo que ordenar. Hará un par de días le tocó el turno a una estantería con unos cuantos joyeros, cajitas, cajones y demás.

Encontré cosas incluso olvidadas: el colgante de Barbate con el cual tantisimo lloré al romperse el defín que llevaba, un collar de las varias excursiones del colegio e incluso la cadena de la comunión. Cosas que ni recordaba.

Pero siempre es gratificante relacionar cada una de esas pequeñas cosas que ibas encontrando con su historia que tenía detrás. Vale, quizás insignificante; pero demasiado importante cuando tenias unos 10 años menos.

Y más gratificante es aún encontrar las tarjetas regalo de El Corte Inglés de los premios del instituto.